Cubano de alma profunda y mirada de misterio…
Que la Ceiba sagrada —esa anciana sabia que sostiene el cielo con sus ramas y abraza a los ancestros con sus raíces—
siga susurrando tus sueños al viento,
como secretos de orisha al oído de la luna.
Que cada brisa que acaricie tu piel lleve consigo el ashé de tus mayores,
y que los astros —esos eternos guardianes del destino—
siempre te guíen de regreso a ti mismo…
no como quien vuelve cansado,
sino como quien reconoce su hogar en su propio latido.
Y que en medio del caos,
nunca te falte un cafecito fuerte,
una sonrisa sincera,
y la certeza de que eres amado por el universo entero

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