🔥 La Comparsa Cubana de la Nueva Era 🔥
- Gerar link
- X
- Outros aplicativos
por Hector Othon
✨𝙇𝙡𝙖𝙢𝙖𝙙𝙤 𝙖 𝙡𝙤𝙨 𝙘𝙤𝙢𝙥𝙤𝙨𝙞𝙩𝙤𝙧𝙚𝙨 𝙘𝙪𝙗𝙖𝙣𝙤𝙨✨DIVULGUEN
✨¡𝙀𝙡 𝙥𝙪𝙚𝙗𝙡𝙤 𝙩𝙤𝙙𝙤 𝙨𝙤𝙡𝙤 𝙨𝙖𝙡𝙙𝙧𝙖́ 𝙖 𝙡𝙖𝙨 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙚𝙨 𝙖𝙡 𝙧𝙞𝙩𝙢𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙖𝙨 𝙘𝙤𝙣𝙜𝙖𝙨! ✨
Mientras lees este texto, escucha esta conga
https://youtu.be/omiGyjOIvE0?si=DJe_kDWtMDmrQAVJ
En el principio de la madrugada, el cielo estaba sembrado de estrellas y una luna inmensa parecía querer decir algo.
El aire era espeso. Caliente. Pegajoso. De esos que no dejan respirar.
Y abajo, sobre la tierra cubana, el pueblo daba vueltas de un lado a otro sin conseguir dormir. El calor asfixiaba. El hambre apretaba. Y los mosquitos caían sobre la piel con una crueldad que parecía no tener fin.
Se escuchaba el roce de los cuerpos buscando una postura imposible, las palmadas contra los mosquitos, los suspiros de cansancio...
Hasta que, de pronto, se abrió una puerta.
Después otra.
Una ventana.
Y una voz rompió el silencio.
—¡No resisto más!
Desde otra casa alguien respondió:
—¡Virgen de la Caridad del Cobre, qué castigo es este!
Más lejos, un hombre gritó:
—¡Coño... otra vez no hay agua en la llave!
Y desde otra vivienda:
—¡Se fue la corriente otra vez!
Entonces comenzaron a escucharse los niños.
—¡Mami... tengo hambre!
—¡Papi... tengo hambre!
Y una madre, vencida por la impotencia, respondió con lágrimas en la voz:
—Mi hijo... pídeselo a Díaz-Canel... porque tu mamá ya no tiene nada más que darte.
El murmullo comenzó a crecer.
Una voz llamaba a otra.
Un barrio despertaba al siguiente.
De repente...
¡PAM!
Un caldero.
Después otro.
¡PAM! ¡PAM! ¡PAM!
Cazuelas.
Cubos.
Tapas.
Palos golpeando palos.
Hierro contra hierro.
Metal contra metal.
Como si toda la isla comenzara a hablar con el mismo lenguaje.
—¡No aguanto más!
—¡Me voy pa' la calle!
—¡No salgas, que la policía te lleva!
—¡Pues que me lleven! ¡Así no se puede vivir!
Y comenzaron a salir.
Hombres.
Mujeres.
Viejos.
Muchachos.
Muchos apenas con un short, una chancleta, una camiseta vieja.
Descalzos algunos.
Con sed.
Con hambre.
Empapados de sudor.
Llevando en las manos sus cazuelas vacías.
Las golpeaban con fuerza, como si esperaran que del cielo descendiera la comida que faltaba sobre la mesa.
Y el sonido crecía.
Más y más.
Ya nadie sabía de dónde venía.
Parecía brotar de todas partes al mismo tiempo.
La noche seguía oscura.
No se veía casi nada.
Solo aquel rugido metálico que aumentaba como un oleaje.
Entonces...
✨𝙐𝙣𝙖 𝙩𝙧𝙤𝙢𝙥𝙚𝙩𝙞𝙘𝙖 𝙘𝙝𝙞𝙣𝙖 𝙧𝙖𝙨𝙜𝙤́ 𝙚𝙡 𝙖𝙞𝙧𝙚.✨
Su grito agudo atravesó la oscuridad.
Entró por las ventanas.
Saltó los techos.
Despertó a quien todavía fingía dormir para no seguir sintiendo miedo.
Después apareció otra.
Y otra más.
Hasta que el aire entero quedó sembrado de trompeticas.
Los calderos seguían respondiendo.
La gente comenzó a gritar:
—¡Queremos corriente!
—¡Queremos agua!
—¡Queremos comida!
Y, mezclándose con el clamor cotidiano, surgieron otros gritos.
✨—¡𝙋𝙖𝙩𝙧𝙞𝙖 𝙮 𝙑𝙞𝙙𝙖!
—¡𝙇𝙞𝙗𝙚𝙧𝙩𝙖𝙙!✨
Las calles empezaron a llenarse.
Había llanto.
Había rabia.
Había abrazos.
Había gente riéndose de puro nervio.
Porque a veces el pueblo, cuando ya no puede llorar más, termina riéndose de su propio dolor.
Y entonces...
✨𝘾𝙤𝙢𝙚𝙣𝙯𝙖𝙧𝙤𝙣 𝙡𝙤𝙨 𝙩𝙖𝙢𝙗𝙤𝙧𝙚𝙨.✨
Primero uno.
Luego otro.
Después muchos.
La trompetica china abrió el camino.
Su canto agudo, jubiloso y desafiante recorría los barrios como el gallo que anuncia un amanecer largamente esperado.
Encendía la sangre.
Despertaba el coraje.
Invitaba a cantar donde antes solo había lágrimas.
Y sin darse cuenta, quien un instante antes temblaba detrás de una puerta, ya estaba en la calle.
Cantando.
Llorando.
Riendo.
Abrazando al desconocido.
Poco a poco el coro fue creciendo.
Y junto a él apareció el bramido profundo, caliente y ancestral de las congas, los bocúes, los cencerros, las guatacas y las campanas, levantando el pulso de la tierra, como si la isla entera comenzara a latir con una fuerza olvidada.
Entonces el pueblo comprendió que ya no era un murmullo.
✨𝙀𝙧𝙖 𝙪𝙣𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙜𝙖.✨
Y de pronto estalló un grito inmenso, ardiente, irresistible...
Como un trueno de alegría.
Como un llamado antiguo.
Como la voz de una nación que volvía a encontrarse consigo misma.
Porque ya nadie caminaba solo.
Toda Cuba marchaba al mismo compás.
En el corazon de muchos ha llegado la hora de crear las congas que van a canalizar la transformación que deseamos.
La conga es el pulso de nuestras calles.
Es el ritmo que une generaciones, hace caminar juntos a desconocidos y convierte cada barrio en una sola voz. Es la celebración compartida de nuestro pueblo.
Desde Santiago de Cuba hasta el último rincón de la Isla, la conga es mucho más que un género musical.
Es memoria.
Es identidad.
Es alegría.
Es la fuerza creadora de un pueblo que aprendió a convertir el tambor y la trompetica china en lenguaje, y la música en encuentro.
Hoy los compositores cubanos tienen una oportunidad extraordinaria: crear las congas de la Cuba en transformación.
La conga de la vida cotidiana
La conga siempre ha nacido de la vida del pueblo.
En ella caben la risa y el cansancio; la esperanza y la nostalgia; las victorias, los desafíos y las historias que cada día viven los cubanos.
Ahora las calles hablan.
Hablan de la espera.
Del agua que falta.
De la electricidad que se interrumpe.
De la comida que cuesta conseguir.
De los gobernantes que mienten y roban.
Pero también hablan del profundo deseo de vivir con tranquilidad, con prosperidad, con unidad y con esperanza.
No hace falta inventar grandes discursos.
Solo hay que escuchar.
Escuchar lo que el pueblo dice, siente, sueña y canta.
El compositor no crea desde el vacío.
Recoge el latido de la gente y lo transforma en ritmo, en coro y en celebración.
Que cada nueva conga cuente, a su manera, la historia de este tiempo.
Que haga bailar, pero también recordar.
Que haga sonreír, pero también soñar.
Porque cuando el pueblo encuentra su voz en una canción, la música deja de ser solo entretenimiento y se convierte en memoria, identidad y fuerza colectiva para la transformación.
Ha llegado la hora de escribir las congas de la Nueva Cuba.
A seguir algunas ideas:
✨ “¡𝘼 𝙡𝙖 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙚, 𝙖 𝙡𝙖 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙚, 𝙖 𝙡𝙖 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙚!” ✨
“¡A la calle, a la calle, a la calle!”
(Las voces se entrelazan con el ritmo,
las palmas chispean como brasas vivas,
y la comparsa serpentea encendida
por las calles de la Nueva Cuba).
¡Pueblo cubano, las calles te llaman!
¡La trompetica china lo anuncia ya!
¡Que vengan los músicos, que vengan los tambores!
¡Que vengan los viejos, los niños y los amores!
Hoy no hay distancia ni frontera,
todos somos cuerpo de la danza,
carnaval que sana, que limpia, que levanta
la esperanza.
Estribillo (a todo pulmón):
Las calles llaman, las calles llaman,
con llama en el pecho y conga santiaguera.
Las calles llaman, las calles llaman,
¡es la Nueva Cuba ardiendo entera!
Nace, nace, nace, nace,
la nueva Cuba a la calle.
¡A la calle, a la calle, a la calle!
que el tiempo nuevo ya está latiendo.
Que cambie, que cambie, ¡ya!,
¡Que se vayan, que se vayan, que se vayan!
Los que hablan y no hacen nada
¡Que se vayan, que se vayan, que se vayan!
¡para no volver jamás!
que florezcan escuelas, talleres, sueños e ideas,
que canten las plazas, las fábricas y las iglesias,
que el pueblo se encuentre sin miedo ni rejas.
Es la familia, la calle, la creación,
es la vida en comparsa latiendo como un tambor.
¡Que no quede nadie en casa, salgan todos a bailar, a cantar!
La gran fiesta comenzó y no se vá a acabar
¡Que suene la conga hasta el amanecer popular!
Trae tus sueños y tus penas, que aquí vamos a sanar,
bajo el sol de la alegría, ¡Cuba entera a celebrar!
Estribillo (todos juntos, que retumbe el suelo):
Las calles llaman, las calles llaman,
con llama en el pecho y conga santiaguera.
Las calles llaman, las calles llaman,
¡es la Nueva Cuba ardiendo entera!
El fuego que no se apaga vive en tu pecho,
chispa eterna que te pone en movimiento.
No lo apagues, no lo guardes, déjalo danzar,
que la vida te llama:
¡sal a la calle a guarachar! 🔥
Patria y Vida. Libertad
Las calles llaman, las calles llaman
Es la Nueva Cuba ardiendo entera
Todos unidos, los de arriba, los de abajo
los de todos los lados
cubanos
✨ 𝘿𝙚𝙘𝙡𝙖𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣 𝙙𝙚 𝙁𝙪𝙚𝙜𝙤, 𝙁𝙚 𝙮 𝘼𝙡𝙚𝙜𝙧𝙞́𝙖 ✨
Hoy no es un día cualquiera: ¡hoy es día de comparsa infinita!
Que rían los niños, que canten los abuelos,
que las estrellas bajen del cielo a danzar en el suelo.
Los orishas se sumen a la conga,
Los santos bendicen con flores de esperanza.
¡Bendita sea la Virgen de la Caridad del Cobre!
que lleva en sus manos la luz del amanecer cubano.
¡San Lázaro, San Jorge, Ogún, Oxalá!
abran los caminos, limpien los senderos,
derramen justicia, paz y protección sobre
el valiente pueblo cubano.
¡Cielo y tierra se abrazan en esta fiesta!
¡La Nueva Cuba camina con música, con alma, con dignidad!
Patria y Vida
Libertad
Continuando con la visión que no para:
🕊️ En medio de aquella inmensa comparsa, había una presencia invisible que todos sentían.
La Virgen de la Caridad del Cobre parecía caminar junto a su pueblo.
San Lázaro acompañaba a los que habían sufrido.
San Jorge abría caminos.
Oxalá derramaba paz sobre los corazones.
Ogún ofrecía la fuerza para seguir adelante. 🔥
Y junto a ellos, todos los orishas y todos los santos bendecían aquella marcha luminosa, porque ningún pueblo que canta desde el alma camina solo.
Por encima del mar de gente, miles de banderas cubanas ondeaban al viento como si toda la isla hubiera aprendido nuevamente a respirar. 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺
Y entonces sucedió el milagro.
La protesta dejó de ser solamente una protesta.
Era mucho más que eso.
Era una conga.
Una conga capaz de recordar que, antes que bandos, todos eran cubanos.
Hasta los policías y los militares, que un instante antes habían llegado para reprimir, quedaron sorprendidos por aquella fuerza inesperada. Algunos bajaron sus escudos. Otros dejaron escapar una sonrisa. Más de uno comenzó a marcar el compás con el pie, porque hay ritmos que atraviesan cualquier uniforme y llegan directamente al corazón.
Ya nadie podía quedarse como simple espectador.
Era imposible no dejarse contagiar.
No era una marcha contra un pueblo.
Era un pueblo entero reencontrándose consigo mismo.
Escucha bien, cubano...
La trompetica china, con su voz aguda, alegre e inconfundible, dejó de anunciar la protesta para convertirse en la voz del amanecer.
Ya no convocaba al enfrentamiento.
Convocaba al encuentro.
No llamaba a vencer a unos sobre otros.
Llamaba a que toda Cuba caminara unida hacia un tiempo nuevo.
Porque hay sonidos que despiertan el miedo.
Y hay sonidos que despiertan el alma.
La trompetica china había elegido despertar el alma de Cuba.
Escucha bien cubano:
✨ "𝙉𝙤 𝙚𝙨 𝙪𝙣𝙖 𝙥𝙧𝙤𝙩𝙚𝙨𝙩𝙖. 𝙀𝙨 𝙪𝙣𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙜𝙖 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙘𝙖𝙗𝙞́𝙖 𝙩𝙤𝙙𝙖 𝘾𝙪𝙗𝙖."✨
Lo que vivimos tiene una enorme fuerza simbólica y expresa con claridad esa transformación que imaginamos: del conflicto hacia un amanecer compartido.
El llamado atravesaba los barrios, despierta los corazones y reune a quienes durante demasiado tiempo habían permanecido separados por el miedo.
Escucha los tambores.
Los bocúes.
Los cencerros.
Las campanas.
Las guatacas.
Cada golpe parece decir:
"Cuba vive."
"Cuba despierta."
"Cuba camina."
Y la música ya no podía detenerse.
Como un río desbordado comenzaba a multiplicarse de calle en calle, de pueblo en pueblo, hasta abrazar la isla entera.
Niños.
Ancianos.
Jóvenes.
Madres con sus hijos.
Abuelos tomados de la mano de sus nietos.
Personas que jamás se habían visto comenzaban a bailar juntas.
Las sonrisas se mezclaban con las lágrimas.
Las lágrimas con los abrazos.
Y los abrazos con el inmenso deseo de volver a creer.
Era un océano humano.
Un mar de cubanos avanzando al mismo compás.
No había odio.
Había esperanza.
No había venganza.
Había futuro.
Y desde el corazón de aquella comparsa nacía un coro que hacía vibrar toda la isla:
Las calles llaman, las calles llaman,
con llama en el pueblo y conga santiaguera.
Las calles llaman, las calles llaman,
¡es la Nueva Cuba, a gozar la nueva era!
¡A gozar, mi gente! ¡A gozar, mi gente!
¡Patria, Vida y Libertad!
¡Deja el miedo atrás, mi gente,
que llegó la hora de bailar!
Las banderas seguían ondeando.🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺
La trompetica china respondía desde lo alto.
Los tambores hacían latir la tierra.
Y la comparsa seguía creciendo.
Porque cuando un pueblo recupera la alegría, ya nadie consigue detener su paso.
Entonces todos comprendieron que aquella marcha no era un llamado a la pelea.
Era un llamado a la Vida.
No era contra alguien.
Era con todos.
No era solamente para cambiar un gobierno.
Era para transformar el corazón de una nación.
Para renovar las escuelas y las universidades.
Las empresas y las instituciones.
Las iglesias y los partidos.
Las familias y los barrios.
Era una invitación para que todos cambiáramos juntos, desde el alma hasta las calles.
Existe un fuego que nunca ha dejado de arder dentro de cada cubano.
Ese fuego no destruye.
Ilumina.
No consume.
Despierta.
Es la chispa de un tiempo nuevo que golpea suavemente las puertas del corazón humano diciendo:
"Ya es la hora."
Abramos esas puertas.
Con alegría.
Con fraternidad.
Con música.
Con esperanza.
Con la certeza de que no venimos a destruir el pasado, sino a construir el futuro.
Porque este carnaval no marca el final de una historia.
Marca el comienzo de una danza que no termina.
La danza que pule a los seres humanos como el diamante se pule con paciencia, movimiento y luz.
¡Llamen a los músicos!
¡Que vengan los congueros!
¡Que suene la trompetica china!
¡Que hablen los tambores!
¡Que lleguen los cantantes!
¡Que bailen los que nunca dejaron de soñar!
¡Que venga todo el pueblo a guarachar!
Porque la gran comparsa de la Nueva Cuba ya comenzó.
Y nadie debería quedarse mirando desde la ventana.
Deja para mañana lo que pueda esperar.
Hoy que vengan los niños.
Que vengan los ancianos.
Que vengan los enfermos.
Que vengan quienes llevan muletas en el cuerpo o cicatrices en el alma.
Porque esta comparsa abraza.
Esta comparsa consuela.
Esta comparsa cura.
Esta comparsa levanta.
Esta comparsa recuerda que la alegría también puede ser una forma de valentía.
No es solamente un desfile.
Es un camino compartido hacia la dignidad, la plenitud y la libertad, sostenido por el amor, que siempre será la revolución más profunda.
Escucha...
Escucha bien...
La trompetica vuelve a sonar entre la brisa.
"Las calles llaman... las calles llaman..."
Ven a cantar.
Ven a bailar.
Ven a abrazar.
Ven a gozar.
Ven a construir.
Ven a vivir el nacimiento de lo nuevo.
¡Pueblo cubano!
¡Que las calles se llenen de música!
¡Que los corazones se llenen de esperanza!
¡Que la alegría sea más fuerte que el miedo!
Porque cuando un pueblo descubre que puede caminar unido, cantando y amándose, comienza el amanecer de una nueva historia.¿Quieres que te arme también una versión como si fuera para declamar en un acto público, con ritmo de comparsa? Se puede hacer como si fuera coro y respuesta, para que la gente lo cante. 🌟
Siento, esa visión es real... que todo cubano quiera leer en voz alta, declamar em ato público, con ritmo de comparsa.
¡La Comparsa Cubana de la Nueva Era!
Proclama para decir en las calles, al son de los tambores
¡Pueblo cubano!
¡Las calles te llaman!
¡La trompetica china ya lo anuncia!
Como el gallo anuncia el sol,
como el tambor llama al corazón.
No es solo el gobierno que debe cambiar,
¡son todas las cosas que debemos transformar!
Las universidades, las escuelas,
las empresas, los partidos,
las iglesias y las plazas,
las familias y los vecinos.
¡Es la hora del despertar!
¡Es la hora de la alegría!
No vengas con miedo,
ven con música y poesía.
Que vengan los niños con sus risas,
que vengan los viejos con su memoria,
que vengan los enfermos con esperanza,
que vengan los impedidos con fuerza,
que vengan los jóvenes con sus sueños.
Porque este carnaval —¡sí, este!—
¡va a sanar muchas heridas!
¡Va a despertar los corazones!
¡Va a encender la esperanza!
¡Va a reunir a las familias!
¡Va a convertir el miedo en coraje,
el llanto en canto
y la tristeza en conga!
Que nadie se quede mirando desde la puerta.
Que nadie piense que esta fiesta es de otros.
Porque esta comparsa tiene un solo nombre:
¡Cuba!
Y un solo compás:
¡Patria, Vida y Libertad!
¡Ven a cantar!
¡Ven a bailar!
¡Ven a abrazar!
Cuando un pueblo camina unido, con llama en el pecho y ritmo en la conga, hasta el amanecer aprende a bailar.
Escucha el llamado del tambor:
¡Pa' la calle, pa' la calle, pa' la calle con amor!
Escucha la trompeta que canta:
"Ven a guarachar, ven a desfilar,
que la comparsa ya empezó,
y no la puede parar."
Hay un fuego en tu pecho que no se apaga,
ese fuego es faro para muchos,
es la llama de la Nueva Era de Acuario,
que pide camino, que pide espacio,
que pide vida en nuestras acciones.
¡Abran los corazones!
¡Abran los balcones!
¡Que las banderas se levanten al viento! 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺
¡Que la música no calle!
¡Que la danza no se detenga!
Porque estamos bailando
hacia un futuro de diamantes,
un futuro de cambio constante,
de libertad, de plenitud,
¡firmados en el amor profundo!
¡Vamos, pueblo cubano!
¡Que la comparsa ya comenzó!
¡Las calles te esperan con alegría!
¡El carnaval del corazón no termina nunca más!
¿Qué te parece, cubano?
que se vuelva canción en las calles. 🌞🥁🎺
Te propongo una versión con "coros"!
Vamos a hacerlo como se debe: ritmo de comparsa, cuerpo de proclama, y estriiiibillo para que se repita en coro, que se prenda la calle entera cuando lo lean o lo canten.
Aquí te lo entrego, con corazón:
🔥 La Comparsa Cubana de la Nueva Era 🔥
Proclama para las calles del alma y del pueblo
¡Pueblo cubano, las calles te llaman!
¡La trompetica china lo anuncia ya!
¡Que vengan los músicos, que vengan los tambores!
¡Que vengan los viejos, los niños, los amores!
Hoy no hay impedidos, todos somos la danza,
el carnaval que sana, que limpia la esperanza.
Estribillo (para repetir en coro):
Las calles llaman, las calles llaman,
con fuego en el pecho y ritmo en el alma.
Las calles llaman, las calles llaman,
es la Nueva Era que no se desarma.
No basta con que cambien los gobiernos.
También deben florecer las escuelas donde aprenden nuestros niños, las universidades donde se forman las nuevas generaciones, las empresas donde se construye el trabajo digno, las instituciones que sirven al pueblo, las iglesias que alimentan el espíritu y los partidos que sueñan el porvenir.
La verdadera transformación no pertenece a un solo hombre ni a un solo gobierno.
Pertenece al pueblo entero que decide caminar unido.
Y cuando el pueblo descubre ese compás, cada corazón comienza a latir como un tambor, cada paso se vuelve danza y toda la nación avanza como una inmensa comparsa hacia un nuevo amanecer.
¡Que no quede uno en casa, que vengan a caminar!
Que suene la conga hasta el amanecer popular.
Trae tus sueños, tus penas, tus ganas de volar,
que este carnaval lo vamos todos a coronar.
Estribillo (repitan fuerte):
Las calles llaman, las calles llaman,
con fuego en el pecho y ritmo en el alma.
Las calles llaman, las calles llaman,
es la Nueva Era que no se desarma.
El fuego que no se apaga está dentro de tu pecho,
es la chispa eterna que te pone en movimiento.
No lo apagues, no lo guardes, déjalo bailar,
que la vida te pide: ¡sal a la calle a guarachar!
¡Cubano, cubana, Cuba entera en libertad!
¡Con amor en el camino, vamos a caminar!
Estribillo final (gritado, cantado, bailado):
Las calles llaman, las calles llaman,
con fuego en el pecho y ritmo en el alma.
Las calles llaman, las calles llaman,
es la Nueva Era que no se desarma.
Estribillo
Las calles llaman, las calles llaman,
con llama en el pueblo y ritmo en la conga.
Las calles llaman, las calles llaman,
¡es la Nueva Cuba, a gozar!
¡A gozar, mi gente!
¡A gozar, mi gente!
¡Patria, Vida y Libertad!
¡Que la esperanza marque el compás!
Y la comparsa siguió creciendo.
Una calle llamaba a la otra.
Un barrio despertaba al siguiente.
Un pueblo encontraba a otro pueblo.
Ya nadie preguntaba quién pensaba diferente.
Todos caminaban bajo la misma bandera, al mismo compás, con la misma esperanza.
La trompetica china seguía anunciando el amanecer.
Los tambores hacían latir la isla.
Y la alegría, por primera vez en mucho tiempo, dejó de ser un recuerdo para convertirse en un camino.
Porque ningún pueblo puede vivir eternamente con miedo cuando descubre que también sabe cantar.
Que cada niño aprenda una canción que siembre esperanza.
Que cada anciano vuelva a sonreír al ver florecer la tierra que nunca dejó de amar.
Que ningún cubano tenga que partir por necesidad y que todos puedan vivir en su país con dignidad, libertad y paz.
Que aprendamos a convivir respetando nuestras diferencias, descubriendo en la diversidad una riqueza y no una amenaza.
Que la música vuelva a llenar las calles.
Que el arte despierte la imaginación.
Que las virtudes inspiren la vida cotidiana.
Que la belleza, la cultura y el amor vuelvan a ser el idioma con el que Cuba converse consigo misma y con el mundo.
Que tengamos la grandeza de construir una Nueva Cuba donde no exista espacio para la venganza ni las represalias.
Que las heridas del pasado no sean negadas, sino iluminadas por la verdad, el perdón y la reconciliación.
Que nadie sea perseguido por sus ideas, su fe, sus creencias o sus convicciones.
Que cada persona pueda pensar, crear, trabajar, emprender, expresar su voz y vivir de acuerdo con su conciencia, respetando el mismo derecho en los demás.
Que el respeto venza al desprecio.
Que la cooperación sea más fuerte que la confrontación.
Que la justicia camine junto a la libertad.
Y que la Nueva Cuba nazca como una casa abierta para todos sus hijos, donde cada cual encuentre un lugar para servir, crear, amar y construir el bien común.
Porque el futuro no pertenece a los vencedores de una lucha entre cubanos.
Pertenece a quienes sean capaces de reencontrarse como hermanos, compartir un mismo horizonte y dejar a las nuevas generaciones una nación más libre, más próspera, más justa y profundamente humana.
Y que un día, cuando alguien pregunte cómo comenzó aquella nueva etapa, los viejos respondan sonriendo:
—Todo empezó una madrugada de mucho calor.
No había corriente.
No había agua.
No había comida.
Pero todavía quedaba algo que nadie había podido quitarle al pueblo.
Su capacidad de cantar.
Y fue cantando como Cuba volvió a levantarse.
Porque las calles llaman...
Y cuando las calles llaman, un pueblo despierta.
Y cuando un pueblo despierta con alegría, la historia comienza a bailar.
¡Es la Nueva Cuba... a gozar!
Patria y Vida
Libertad
Banderas de Cuba ondeando entre la multitud.
🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺
🎉 Estribillo final :
Las calles llaman, las calles llaman,
con llama en el pueblo y conga santiaguera.
Las calles llaman, las calles llaman,
¡es la Nueva Cuba, a gozar la nueva era!
¡A gozar, mi gente! ¡A gozar, mi gente!
¡Patria, Vida y Libertad...
¡Para de lamentarte, a gozar, mi gente, yá!
✨¡𝙀𝙡 𝙥𝙪𝙚𝙗𝙡𝙤 𝙩𝙤𝙙𝙤 𝙨𝙤𝙡𝙤 𝙨𝙖𝙡𝙙𝙧𝙖́ 𝙖 𝙡𝙖𝙨 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙚𝙨 𝙖𝙡 𝙧𝙞𝙩𝙢𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙖𝙨 𝙘𝙤𝙣𝙜𝙖𝙨! ✨
Mientras lees este texto, escucha esta conga
https://youtu.be/omiGyjOIvE0?si=DJe_kDWtMDmrQAVJ
En el principio de la madrugada, el cielo estaba sembrado de estrellas y una luna inmensa parecía querer decir algo.
El aire era espeso. Caliente. Pegajoso. De esos que no dejan respirar.
Y abajo, sobre la tierra cubana, el pueblo daba vueltas de un lado a otro sin conseguir dormir. El calor asfixiaba. El hambre apretaba. Y los mosquitos caían sobre la piel con una crueldad que parecía no tener fin.
Se escuchaba el roce de los cuerpos buscando una postura imposible, las palmadas contra los mosquitos, los suspiros de cansancio...
Hasta que, de pronto, se abrió una puerta.
Después otra.
Una ventana.
Y una voz rompió el silencio.
—¡No resisto más!
Desde otra casa alguien respondió:
—¡Virgen de la Caridad del Cobre, qué castigo es este!
Más lejos, un hombre gritó:
—¡Coño... otra vez no hay agua en la llave!
Y desde otra vivienda:
—¡Se fue la corriente otra vez!
Entonces comenzaron a escucharse los niños.
—¡Mami... tengo hambre!
—¡Papi... tengo hambre!
Y una madre, vencida por la impotencia, respondió con lágrimas en la voz:
—Mi hijo... pídeselo a Díaz-Canel... porque tu mamá ya no tiene nada más que darte.
El murmullo comenzó a crecer.
Una voz llamaba a otra.
Un barrio despertaba al siguiente.
De repente...
¡PAM!
Un caldero.
Después otro.
¡PAM! ¡PAM! ¡PAM!
Cazuelas.
Cubos.
Tapas.
Palos golpeando palos.
Hierro contra hierro.
Metal contra metal.
Como si toda la isla comenzara a hablar con el mismo lenguaje.
—¡No aguanto más!
—¡Me voy pa' la calle!
—¡No salgas, que la policía te lleva!
—¡Pues que me lleven! ¡Así no se puede vivir!
Y comenzaron a salir.
Hombres.
Mujeres.
Viejos.
Muchachos.
Muchos apenas con un short, una chancleta, una camiseta vieja.
Descalzos algunos.
Con sed.
Con hambre.
Empapados de sudor.
Llevando en las manos sus cazuelas vacías.
Las golpeaban con fuerza, como si esperaran que del cielo descendiera la comida que faltaba sobre la mesa.
Y el sonido crecía.
Más y más.
Ya nadie sabía de dónde venía.
Parecía brotar de todas partes al mismo tiempo.
La noche seguía oscura.
No se veía casi nada.
Solo aquel rugido metálico que aumentaba como un oleaje.
Entonces...
✨𝙐𝙣𝙖 𝙩𝙧𝙤𝙢𝙥𝙚𝙩𝙞𝙘𝙖 𝙘𝙝𝙞𝙣𝙖 𝙧𝙖𝙨𝙜𝙤́ 𝙚𝙡 𝙖𝙞𝙧𝙚.✨
Su grito agudo atravesó la oscuridad.
Entró por las ventanas.
Saltó los techos.
Despertó a quien todavía fingía dormir para no seguir sintiendo miedo.
Después apareció otra.
Y otra más.
Hasta que el aire entero quedó sembrado de trompeticas.
Los calderos seguían respondiendo.
La gente comenzó a gritar:
—¡Queremos corriente!
—¡Queremos agua!
—¡Queremos comida!
Y, mezclándose con el clamor cotidiano, surgieron otros gritos.
✨—¡𝙋𝙖𝙩𝙧𝙞𝙖 𝙮 𝙑𝙞𝙙𝙖!
—¡𝙇𝙞𝙗𝙚𝙧𝙩𝙖𝙙!✨
Las calles empezaron a llenarse.
Había llanto.
Había rabia.
Había abrazos.
Había gente riéndose de puro nervio.
Porque a veces el pueblo, cuando ya no puede llorar más, termina riéndose de su propio dolor.
Y entonces...
✨𝘾𝙤𝙢𝙚𝙣𝙯𝙖𝙧𝙤𝙣 𝙡𝙤𝙨 𝙩𝙖𝙢𝙗𝙤𝙧𝙚𝙨.✨
Primero uno.
Luego otro.
Después muchos.
La trompetica china abrió el camino.
Su canto agudo, jubiloso y desafiante recorría los barrios como el gallo que anuncia un amanecer largamente esperado.
Encendía la sangre.
Despertaba el coraje.
Invitaba a cantar donde antes solo había lágrimas.
Y sin darse cuenta, quien un instante antes temblaba detrás de una puerta, ya estaba en la calle.
Cantando.
Llorando.
Riendo.
Abrazando al desconocido.
Poco a poco el coro fue creciendo.
Y junto a él apareció el bramido profundo, caliente y ancestral de las congas, los bocúes, los cencerros, las guatacas y las campanas, levantando el pulso de la tierra, como si la isla entera comenzara a latir con una fuerza olvidada.
Entonces el pueblo comprendió que ya no era un murmullo.
✨𝙀𝙧𝙖 𝙪𝙣𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙜𝙖.✨
Y de pronto estalló un grito inmenso, ardiente, irresistible...
Como un trueno de alegría.
Como un llamado antiguo.
Como la voz de una nación que volvía a encontrarse consigo misma.
Porque ya nadie caminaba solo.
Toda Cuba marchaba al mismo compás.
En el corazon de muchos ha llegado la hora de crear las congas que van a canalizar la transformación que deseamos.
La conga es el pulso de nuestras calles.
Es el ritmo que une generaciones, hace caminar juntos a desconocidos y convierte cada barrio en una sola voz. Es la celebración compartida de nuestro pueblo.
Desde Santiago de Cuba hasta el último rincón de la Isla, la conga es mucho más que un género musical.
Es memoria.
Es identidad.
Es alegría.
Es la fuerza creadora de un pueblo que aprendió a convertir el tambor y la trompetica china en lenguaje, y la música en encuentro.
Hoy los compositores cubanos tienen una oportunidad extraordinaria: crear las congas de la Cuba en transformación.
La conga de la vida cotidiana
La conga siempre ha nacido de la vida del pueblo.
En ella caben la risa y el cansancio; la esperanza y la nostalgia; las victorias, los desafíos y las historias que cada día viven los cubanos.
Ahora las calles hablan.
Hablan de la espera.
Del agua que falta.
De la electricidad que se interrumpe.
De la comida que cuesta conseguir.
De los gobernantes que mienten y roban.
Pero también hablan del profundo deseo de vivir con tranquilidad, con prosperidad, con unidad y con esperanza.
No hace falta inventar grandes discursos.
Solo hay que escuchar.
Escuchar lo que el pueblo dice, siente, sueña y canta.
El compositor no crea desde el vacío.
Recoge el latido de la gente y lo transforma en ritmo, en coro y en celebración.
Que cada nueva conga cuente, a su manera, la historia de este tiempo.
Que haga bailar, pero también recordar.
Que haga sonreír, pero también soñar.
Porque cuando el pueblo encuentra su voz en una canción, la música deja de ser solo entretenimiento y se convierte en memoria, identidad y fuerza colectiva para la transformación.
Ha llegado la hora de escribir las congas de la Nueva Cuba.
A seguir algunas ideas:
✨ “¡𝘼 𝙡𝙖 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙚, 𝙖 𝙡𝙖 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙚, 𝙖 𝙡𝙖 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙚!” ✨
“¡A la calle, a la calle, a la calle!”
(Las voces se entrelazan con el ritmo,
las palmas chispean como brasas vivas,
y la comparsa serpentea encendida
por las calles de la Nueva Cuba).
¡Pueblo cubano, las calles te llaman!
¡La trompetica china lo anuncia ya!
¡Que vengan los músicos, que vengan los tambores!
¡Que vengan los viejos, los niños y los amores!
Hoy no hay distancia ni frontera,
todos somos cuerpo de la danza,
carnaval que sana, que limpia, que levanta
la esperanza.
Estribillo (a todo pulmón):
Las calles llaman, las calles llaman,
con llama en el pecho y conga santiaguera.
Las calles llaman, las calles llaman,
¡es la Nueva Cuba ardiendo entera!
Nace, nace, nace, nace,
la nueva Cuba a la calle.
¡A la calle, a la calle, a la calle!
que el tiempo nuevo ya está latiendo.
Que cambie, que cambie, ¡ya!,
¡Que se vayan, que se vayan, que se vayan!
Los que hablan y no hacen nada
¡Que se vayan, que se vayan, que se vayan!
¡para no volver jamás!
que florezcan escuelas, talleres, sueños e ideas,
que canten las plazas, las fábricas y las iglesias,
que el pueblo se encuentre sin miedo ni rejas.
Es la familia, la calle, la creación,
es la vida en comparsa latiendo como un tambor.
¡Que no quede nadie en casa, salgan todos a bailar, a cantar!
La gran fiesta comenzó y no se vá a acabar
¡Que suene la conga hasta el amanecer popular!
Trae tus sueños y tus penas, que aquí vamos a sanar,
bajo el sol de la alegría, ¡Cuba entera a celebrar!
Estribillo (todos juntos, que retumbe el suelo):
Las calles llaman, las calles llaman,
con llama en el pecho y conga santiaguera.
Las calles llaman, las calles llaman,
¡es la Nueva Cuba ardiendo entera!
El fuego que no se apaga vive en tu pecho,
chispa eterna que te pone en movimiento.
No lo apagues, no lo guardes, déjalo danzar,
que la vida te llama:
¡sal a la calle a guarachar! 🔥
Patria y Vida. Libertad
Las calles llaman, las calles llaman
Es la Nueva Cuba ardiendo entera
Todos unidos, los de arriba, los de abajo
los de todos los lados
cubanos
✨ 𝘿𝙚𝙘𝙡𝙖𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣 𝙙𝙚 𝙁𝙪𝙚𝙜𝙤, 𝙁𝙚 𝙮 𝘼𝙡𝙚𝙜𝙧𝙞́𝙖 ✨
Hoy no es un día cualquiera: ¡hoy es día de comparsa infinita!
Que rían los niños, que canten los abuelos,
que las estrellas bajen del cielo a danzar en el suelo.
Los orishas se sumen a la conga,
Los santos bendicen con flores de esperanza.
¡Bendita sea la Virgen de la Caridad del Cobre!
que lleva en sus manos la luz del amanecer cubano.
¡San Lázaro, San Jorge, Ogún, Oxalá!
abran los caminos, limpien los senderos,
derramen justicia, paz y protección sobre
el valiente pueblo cubano.
¡Cielo y tierra se abrazan en esta fiesta!
¡La Nueva Cuba camina con música, con alma, con dignidad!
Patria y Vida
Libertad
Continuando con la visión que no para:
🕊️ En medio de aquella inmensa comparsa, había una presencia invisible que todos sentían.
La Virgen de la Caridad del Cobre parecía caminar junto a su pueblo.
San Lázaro acompañaba a los que habían sufrido.
San Jorge abría caminos.
Oxalá derramaba paz sobre los corazones.
Ogún ofrecía la fuerza para seguir adelante. 🔥
Y junto a ellos, todos los orishas y todos los santos bendecían aquella marcha luminosa, porque ningún pueblo que canta desde el alma camina solo.
Por encima del mar de gente, miles de banderas cubanas ondeaban al viento como si toda la isla hubiera aprendido nuevamente a respirar. 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺
Y entonces sucedió el milagro.
La protesta dejó de ser solamente una protesta.
Era mucho más que eso.
Era una conga.
Una conga capaz de recordar que, antes que bandos, todos eran cubanos.
Hasta los policías y los militares, que un instante antes habían llegado para reprimir, quedaron sorprendidos por aquella fuerza inesperada. Algunos bajaron sus escudos. Otros dejaron escapar una sonrisa. Más de uno comenzó a marcar el compás con el pie, porque hay ritmos que atraviesan cualquier uniforme y llegan directamente al corazón.
Ya nadie podía quedarse como simple espectador.
Era imposible no dejarse contagiar.
No era una marcha contra un pueblo.
Era un pueblo entero reencontrándose consigo mismo.
Escucha bien, cubano...
La trompetica china, con su voz aguda, alegre e inconfundible, dejó de anunciar la protesta para convertirse en la voz del amanecer.
Ya no convocaba al enfrentamiento.
Convocaba al encuentro.
No llamaba a vencer a unos sobre otros.
Llamaba a que toda Cuba caminara unida hacia un tiempo nuevo.
Porque hay sonidos que despiertan el miedo.
Y hay sonidos que despiertan el alma.
La trompetica china había elegido despertar el alma de Cuba.
Escucha bien cubano:
✨ "𝙉𝙤 𝙚𝙨 𝙪𝙣𝙖 𝙥𝙧𝙤𝙩𝙚𝙨𝙩𝙖. 𝙀𝙨 𝙪𝙣𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙜𝙖 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙘𝙖𝙗𝙞́𝙖 𝙩𝙤𝙙𝙖 𝘾𝙪𝙗𝙖."✨
Lo que vivimos tiene una enorme fuerza simbólica y expresa con claridad esa transformación que imaginamos: del conflicto hacia un amanecer compartido.
El llamado atravesaba los barrios, despierta los corazones y reune a quienes durante demasiado tiempo habían permanecido separados por el miedo.
Escucha los tambores.
Los bocúes.
Los cencerros.
Las campanas.
Las guatacas.
Cada golpe parece decir:
"Cuba vive."
"Cuba despierta."
"Cuba camina."
Y la música ya no podía detenerse.
Como un río desbordado comenzaba a multiplicarse de calle en calle, de pueblo en pueblo, hasta abrazar la isla entera.
Niños.
Ancianos.
Jóvenes.
Madres con sus hijos.
Abuelos tomados de la mano de sus nietos.
Personas que jamás se habían visto comenzaban a bailar juntas.
Las sonrisas se mezclaban con las lágrimas.
Las lágrimas con los abrazos.
Y los abrazos con el inmenso deseo de volver a creer.
Era un océano humano.
Un mar de cubanos avanzando al mismo compás.
No había odio.
Había esperanza.
No había venganza.
Había futuro.
Y desde el corazón de aquella comparsa nacía un coro que hacía vibrar toda la isla:
Las calles llaman, las calles llaman,
con llama en el pueblo y conga santiaguera.
Las calles llaman, las calles llaman,
¡es la Nueva Cuba, a gozar la nueva era!
¡A gozar, mi gente! ¡A gozar, mi gente!
¡Patria, Vida y Libertad!
¡Deja el miedo atrás, mi gente,
que llegó la hora de bailar!
Las banderas seguían ondeando.🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺
La trompetica china respondía desde lo alto.
Los tambores hacían latir la tierra.
Y la comparsa seguía creciendo.
Porque cuando un pueblo recupera la alegría, ya nadie consigue detener su paso.
Entonces todos comprendieron que aquella marcha no era un llamado a la pelea.
Era un llamado a la Vida.
No era contra alguien.
Era con todos.
No era solamente para cambiar un gobierno.
Era para transformar el corazón de una nación.
Para renovar las escuelas y las universidades.
Las empresas y las instituciones.
Las iglesias y los partidos.
Las familias y los barrios.
Era una invitación para que todos cambiáramos juntos, desde el alma hasta las calles.
Existe un fuego que nunca ha dejado de arder dentro de cada cubano.
Ese fuego no destruye.
Ilumina.
No consume.
Despierta.
Es la chispa de un tiempo nuevo que golpea suavemente las puertas del corazón humano diciendo:
"Ya es la hora."
Abramos esas puertas.
Con alegría.
Con fraternidad.
Con música.
Con esperanza.
Con la certeza de que no venimos a destruir el pasado, sino a construir el futuro.
Porque este carnaval no marca el final de una historia.
Marca el comienzo de una danza que no termina.
La danza que pule a los seres humanos como el diamante se pule con paciencia, movimiento y luz.
¡Llamen a los músicos!
¡Que vengan los congueros!
¡Que suene la trompetica china!
¡Que hablen los tambores!
¡Que lleguen los cantantes!
¡Que bailen los que nunca dejaron de soñar!
¡Que venga todo el pueblo a guarachar!
Porque la gran comparsa de la Nueva Cuba ya comenzó.
Y nadie debería quedarse mirando desde la ventana.
Deja para mañana lo que pueda esperar.
Hoy que vengan los niños.
Que vengan los ancianos.
Que vengan los enfermos.
Que vengan quienes llevan muletas en el cuerpo o cicatrices en el alma.
Porque esta comparsa abraza.
Esta comparsa consuela.
Esta comparsa cura.
Esta comparsa levanta.
Esta comparsa recuerda que la alegría también puede ser una forma de valentía.
No es solamente un desfile.
Es un camino compartido hacia la dignidad, la plenitud y la libertad, sostenido por el amor, que siempre será la revolución más profunda.
Escucha...
Escucha bien...
La trompetica vuelve a sonar entre la brisa.
"Las calles llaman... las calles llaman..."
Ven a cantar.
Ven a bailar.
Ven a abrazar.
Ven a gozar.
Ven a construir.
Ven a vivir el nacimiento de lo nuevo.
¡Pueblo cubano!
¡Que las calles se llenen de música!
¡Que los corazones se llenen de esperanza!
¡Que la alegría sea más fuerte que el miedo!
Porque cuando un pueblo descubre que puede caminar unido, cantando y amándose, comienza el amanecer de una nueva historia.¿Quieres que te arme también una versión como si fuera para declamar en un acto público, con ritmo de comparsa? Se puede hacer como si fuera coro y respuesta, para que la gente lo cante. 🌟
Siento, esa visión es real... que todo cubano quiera leer en voz alta, declamar em ato público, con ritmo de comparsa.
¡La Comparsa Cubana de la Nueva Era!
Proclama para decir en las calles, al son de los tambores
¡Pueblo cubano!
¡Las calles te llaman!
¡La trompetica china ya lo anuncia!
Como el gallo anuncia el sol,
como el tambor llama al corazón.
No es solo el gobierno que debe cambiar,
¡son todas las cosas que debemos transformar!
Las universidades, las escuelas,
las empresas, los partidos,
las iglesias y las plazas,
las familias y los vecinos.
¡Es la hora del despertar!
¡Es la hora de la alegría!
No vengas con miedo,
ven con música y poesía.
Que vengan los niños con sus risas,
que vengan los viejos con su memoria,
que vengan los enfermos con esperanza,
que vengan los impedidos con fuerza,
que vengan los jóvenes con sus sueños.
Porque este carnaval —¡sí, este!—
¡va a sanar muchas heridas!
¡Va a despertar los corazones!
¡Va a encender la esperanza!
¡Va a reunir a las familias!
¡Va a convertir el miedo en coraje,
el llanto en canto
y la tristeza en conga!
Que nadie se quede mirando desde la puerta.
Que nadie piense que esta fiesta es de otros.
Porque esta comparsa tiene un solo nombre:
¡Cuba!
Y un solo compás:
¡Patria, Vida y Libertad!
¡Ven a cantar!
¡Ven a bailar!
¡Ven a abrazar!
Cuando un pueblo camina unido, con llama en el pecho y ritmo en la conga, hasta el amanecer aprende a bailar.
Escucha el llamado del tambor:
¡Pa' la calle, pa' la calle, pa' la calle con amor!
Escucha la trompeta que canta:
"Ven a guarachar, ven a desfilar,
que la comparsa ya empezó,
y no la puede parar."
Hay un fuego en tu pecho que no se apaga,
ese fuego es faro para muchos,
es la llama de la Nueva Era de Acuario,
que pide camino, que pide espacio,
que pide vida en nuestras acciones.
¡Abran los corazones!
¡Abran los balcones!
¡Que las banderas se levanten al viento! 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺
¡Que la música no calle!
¡Que la danza no se detenga!
Porque estamos bailando
hacia un futuro de diamantes,
un futuro de cambio constante,
de libertad, de plenitud,
¡firmados en el amor profundo!
¡Vamos, pueblo cubano!
¡Que la comparsa ya comenzó!
¡Las calles te esperan con alegría!
¡El carnaval del corazón no termina nunca más!
¿Qué te parece, cubano?
que se vuelva canción en las calles. 🌞🥁🎺
Te propongo una versión con "coros"!
Vamos a hacerlo como se debe: ritmo de comparsa, cuerpo de proclama, y estriiiibillo para que se repita en coro, que se prenda la calle entera cuando lo lean o lo canten.
Aquí te lo entrego, con corazón:
🔥 La Comparsa Cubana de la Nueva Era 🔥
Proclama para las calles del alma y del pueblo
¡Pueblo cubano, las calles te llaman!
¡La trompetica china lo anuncia ya!
¡Que vengan los músicos, que vengan los tambores!
¡Que vengan los viejos, los niños, los amores!
Hoy no hay impedidos, todos somos la danza,
el carnaval que sana, que limpia la esperanza.
Estribillo (para repetir en coro):
Las calles llaman, las calles llaman,
con fuego en el pecho y ritmo en el alma.
Las calles llaman, las calles llaman,
es la Nueva Era que no se desarma.
No basta con que cambien los gobiernos.
También deben florecer las escuelas donde aprenden nuestros niños, las universidades donde se forman las nuevas generaciones, las empresas donde se construye el trabajo digno, las instituciones que sirven al pueblo, las iglesias que alimentan el espíritu y los partidos que sueñan el porvenir.
La verdadera transformación no pertenece a un solo hombre ni a un solo gobierno.
Pertenece al pueblo entero que decide caminar unido.
Y cuando el pueblo descubre ese compás, cada corazón comienza a latir como un tambor, cada paso se vuelve danza y toda la nación avanza como una inmensa comparsa hacia un nuevo amanecer.
¡Que no quede uno en casa, que vengan a caminar!
Que suene la conga hasta el amanecer popular.
Trae tus sueños, tus penas, tus ganas de volar,
que este carnaval lo vamos todos a coronar.
Estribillo (repitan fuerte):
Las calles llaman, las calles llaman,
con fuego en el pecho y ritmo en el alma.
Las calles llaman, las calles llaman,
es la Nueva Era que no se desarma.
El fuego que no se apaga está dentro de tu pecho,
es la chispa eterna que te pone en movimiento.
No lo apagues, no lo guardes, déjalo bailar,
que la vida te pide: ¡sal a la calle a guarachar!
¡Cubano, cubana, Cuba entera en libertad!
¡Con amor en el camino, vamos a caminar!
Estribillo final (gritado, cantado, bailado):
Las calles llaman, las calles llaman,
con fuego en el pecho y ritmo en el alma.
Las calles llaman, las calles llaman,
es la Nueva Era que no se desarma.
Estribillo
Las calles llaman, las calles llaman,
con llama en el pueblo y ritmo en la conga.
Las calles llaman, las calles llaman,
¡es la Nueva Cuba, a gozar!
¡A gozar, mi gente!
¡A gozar, mi gente!
¡Patria, Vida y Libertad!
¡Que la esperanza marque el compás!
Y la comparsa siguió creciendo.
Una calle llamaba a la otra.
Un barrio despertaba al siguiente.
Un pueblo encontraba a otro pueblo.
Ya nadie preguntaba quién pensaba diferente.
Todos caminaban bajo la misma bandera, al mismo compás, con la misma esperanza.
La trompetica china seguía anunciando el amanecer.
Los tambores hacían latir la isla.
Y la alegría, por primera vez en mucho tiempo, dejó de ser un recuerdo para convertirse en un camino.
Porque ningún pueblo puede vivir eternamente con miedo cuando descubre que también sabe cantar.
Que cada niño aprenda una canción que siembre esperanza.
Que cada anciano vuelva a sonreír al ver florecer la tierra que nunca dejó de amar.
Que ningún cubano tenga que partir por necesidad y que todos puedan vivir en su país con dignidad, libertad y paz.
Que aprendamos a convivir respetando nuestras diferencias, descubriendo en la diversidad una riqueza y no una amenaza.
Que la música vuelva a llenar las calles.
Que el arte despierte la imaginación.
Que las virtudes inspiren la vida cotidiana.
Que la belleza, la cultura y el amor vuelvan a ser el idioma con el que Cuba converse consigo misma y con el mundo.
Que tengamos la grandeza de construir una Nueva Cuba donde no exista espacio para la venganza ni las represalias.
Que las heridas del pasado no sean negadas, sino iluminadas por la verdad, el perdón y la reconciliación.
Que nadie sea perseguido por sus ideas, su fe, sus creencias o sus convicciones.
Que cada persona pueda pensar, crear, trabajar, emprender, expresar su voz y vivir de acuerdo con su conciencia, respetando el mismo derecho en los demás.
Que el respeto venza al desprecio.
Que la cooperación sea más fuerte que la confrontación.
Que la justicia camine junto a la libertad.
Y que la Nueva Cuba nazca como una casa abierta para todos sus hijos, donde cada cual encuentre un lugar para servir, crear, amar y construir el bien común.
Porque el futuro no pertenece a los vencedores de una lucha entre cubanos.
Pertenece a quienes sean capaces de reencontrarse como hermanos, compartir un mismo horizonte y dejar a las nuevas generaciones una nación más libre, más próspera, más justa y profundamente humana.
Y que un día, cuando alguien pregunte cómo comenzó aquella nueva etapa, los viejos respondan sonriendo:
—Todo empezó una madrugada de mucho calor.
No había corriente.
No había agua.
No había comida.
Pero todavía quedaba algo que nadie había podido quitarle al pueblo.
Su capacidad de cantar.
Y fue cantando como Cuba volvió a levantarse.
Porque las calles llaman...
Y cuando las calles llaman, un pueblo despierta.
Y cuando un pueblo despierta con alegría, la historia comienza a bailar.
¡Es la Nueva Cuba... a gozar!
Patria y Vida
Libertad
Banderas de Cuba ondeando entre la multitud.
🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺 🇨🇺
🎉 Estribillo final :
Las calles llaman, las calles llaman,
con llama en el pueblo y conga santiaguera.
Las calles llaman, las calles llaman,
¡es la Nueva Cuba, a gozar la nueva era!
¡A gozar, mi gente! ¡A gozar, mi gente!
¡Patria, Vida y Libertad...
¡Para de lamentarte, a gozar, mi gente, yá!
- Gerar link
- X
- Outros aplicativos

Comentários
Postar um comentário